jueves, 11 de marzo de 2010

Hatoyama y sus primeros seis de meses de gobierno




El nuevo gobierno del Primer Ministro Yukio Hatoyama, que asumió con su partido Minshuto el poder en setiembre pasado desbancando al partido Jiminto después que este permaneciera casi 55 años en el poder, trajo muchas esperanzas de cambio en el país. Pero los últimos acontecimientos hacen dudar a algunos de que las cosas cambien mucho con el nuevo gobierno.



El Minshuto acuso al Jiminto de mezclar la política con el dinero, de que las contribuciones que le hacían los grupos empresariales al Jiminto permitieron que este permanezca en el poder por muchos años. Pero en los últimos meses se han desatado escándalos que involucran el uso de dinero no declarado a las autoridades electorales, en que están involucrados Ichiro Ozawa, el que controla la maquinaria electoral del partido y que muchos ven como el poder detrás del trono, y el propio Primer Ministro Hayotama.



La Fiscalia japonesa esta investigando los dos escándalos, y aunque hasta el momento no se ha involucrado directamente a Ozawa ni al Primer Ministro, sus asistentes y secretarios si lo han sido e incluso algunos de ellos arrestados (3 de Ozawa). Ozawa y Hatoyama niegan conocer el detalle del manejo del dinero de sus campañas electorales, y alegan que eso era tarea de sus asistentes/secretarios.



Estos escándalos han hecho que la popularidad del Minshuto, y del Primer Ministro caiga bastante. Algunos piden que el Primer Ministro destituya de su puesto de Responsable de la Campaña Electoral del partido a Ozawa o lo expele de el, pues este ha estado también antes envuelto en escándalos, habiendo tenido que renunciar a la Secretaria General del partido en Mayo del 2009 por un escándalo de fondos no declarados. Pero Ozawa es el que condujo a la victoria del año pasado al Minshuto, lo que le permitió tomar el poder.



Aqui se presenta un dilema al Primer Ministro. Si deja de lado a Ozawa, el Minshuto podría perder las elecciones para la Cámara de Senadores de julio próximo. Pero si no lo aparta, la popularidad del Minshuto seguirá cayendo y de todas maneras el partido podría perder las elecciones.



El gran problema es que si el Minshuto pierde, ¿cual es la otra alternativa de poder en Japón? El otrora partido dominante Jiminto, esta bastante debilitado. Se habla incluso de que puede dividirse en varias facciones. El actual líder del Jiminto, Sadakazu Tanigaki, es visto como ineficiente por sus propios partidarios, y algunos de ellos, especialmente Yoichi Masuzoe, un político muy popular y que gano mas votos que otros de su partido, ha formado su “grupo de estudio” (termino eufemistitico para definir un grupo de personas que quiere formar una facción dentro del partido) y ha insinuado que podría apartarse del partido.



Jiminto, que significa Partido Democrático Liberal, en verdad ha sido siempre, desde 1955 que asumió el poder en forma casi interrumpida hasta el 2009, mas que un Partido un conjunto de facciones, que cuando estaba en el gobierno se llevaban bien entre ellos y se repartían el poder. Ahora que esta fuera de el, las peleas se hacen mas evidentes. Tampoco era se decía democrático, pues los jefes de las facciones decidían ellos mismos, sin consultar a los miembros del partido, como repartirse los puestos en el gobierno. Y finalmente no era liberal, pues tenía políticas más bien conservadoras.



En todo caso, con el Minshuto en escándalos, y que podría salir debilitado en las próximas elecciones, y el Jiminto en peligro de dividirse, las perspectivas de que un liderazgo político fuerte surja en Japón son tenues.



Se ha dicho que Japón es un país de primer orden en lo económico (pues es, aunque probablemente China lo desplazo ya, la segunda economía mas grande en el mundo), de segundo orden en cuanto a condiciones de vida (pues aunque tenga un PBI per cápita muy alto en el mundo, sus ciudadanos quizás no lo sientan así, por las largas horas de trabajo que tienen y el espacio pequeño de sus casas, entre otras cosas), pero es un país de tercer orden por su clase política propensa a escándalos. Los últimos acontecimientos parecen confirmar esto último.

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